Alcina

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Febrero 2023
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A partir del poema èpic Orlando furioso de Ludovico Ariosto, Händel escrivia una de les seves òperes més populars i inspirades. Plena de fantasia i enginy melòdic, Il caro Sassone va confeccionar —al costat d’Orlando i Ariodante— una de les seves obres més rodones.

Estrenada al Covent Garden de Londres l’any 1735, presenta una història plena d’ecos homèrics on el magnífic personatge de la maga traïda Alcina atreu els herois a la seva illa per seduir-los i oblidar la pròpia terra. La lluita entre Ruggiero i Bradamante per alliberar-se de la bruixa maligna encara ens captiva. Trufada de les pàgines vocals més belles de la seva producció, Alcina, en la seva estrena anglesa, va comptar amb cantants tan importants com Carestini i Negri.

És un risc d’amor pervertit o les delícies d’una passió desenfrenada? Més enllà del tema sobrenatural, el geni de Händel va saber retratar Alcina, potser un dels rols per a soprano més complerts i més ben perfilats de l’òpera, com una dona que pateix: profundament humana i commovedora. Cada ària és un exercici progressiu d’aprofundiment psicològic on el cant de la bruixa vençuda desperta una estranya compassió dins nostre.

Miratge entre amor i passió, Alcina sembla feta a mida per a la pirotècnia vocal i per desenvolupar el caràcter dels personatges d’aquest drama amorós.

Marc Minkowski, director francès i autèntic especialista handelià, sap cercar tots els colors (des de la subtilesa fins a l’ambigüitat) i oferirà una lectura ambiciosa de l’obra en la qual sentiments, màgia i traïció es barregen, no sense una dosi d’humor. Minkowski, amb un bouquet extraordinari de solistes i al capdavant de la seva formació, Les Musiciens du Louvre, sabrà descobrir-nos les emocions i desitjos ocults amb tota l’expressivitat desitjada pel compositor. “Tornami a vagheggiar.”

Alcina
Òpera en tres actes
Llibret d'Antonio Marchi basat en l'Orlando Furioso de Ludovico Ariosto
Estrena absoluta: 16/4/1735 a la Royal Opera House de Londres
Estrena a Barcelona: 9/6/1943 al Teatre Tívoli
Estrena al Liceu: 21/3/1999 al Teatre Nacional de Catalunya (com a temporada del Liceu)
Darrera representació al Liceu: 21/3/1999
Total de representacions al Liceu: 6

Durada aproximada3h 50min

Programa y reparto

Gran Teatre del Liceu

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. Es uno de los símbolos de la ciudad.

Actualmente es un teatro de titularidad pública (Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que incorpora, además de las citadas instituciones, el Consejo de Mecenazgo y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu.

Los orígenes. Del 1837 al 1847

El Liceu tiene su origen en la Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional, organización de ciudadanos armados de la época de signo liberal, bajo la iniciativa de Manuel Gibert.
La necesidad de crear un conservatorio de música en una Barcelona en plena expansión económica y demográfica pronto propició (1838) su conversión en el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, que añadía al cultivo del teatro el del canto y la música a la italiana.
 

El edificio de la Rambla

El éxito del Liceo Filarmónico, junto con la voluntad de un grupo de destacados miembros de la burguesía barcelonesa dirigido por Joaquim de Gispert i d’Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio, en el solar del antiguo Convento de los trinitarios de la Rambla.
El primer edificio, inaugurado solemnemente el 4 de abril de 1847, fue construido según los planos del arquitecto Miquel Garriga i Roca, pronto ayudado por Josep Oriol Mestres. El proyecto se financió mediante acciones mercantiles —que comportaban la propiedad privada de buena parte de los palcos y las butacas del futuro teatro— que dieron lugar a la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, llamada «Sociedad de Propietarios», la cual, desde 1855, se convirtió en responsable única del Gran Teatre del Liceu al separarse jurídicamente del Conservatorio del Liceu.
La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos, que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones, recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad.
Esta situación perduró hasta 1980.
 

La creación del Consorcio

El régimen económico que regía el Liceu se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX. En 1980, el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de desaparición de una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, crea, junto con el Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían posteriormente la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986), el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
 

El incendio de 1994 y la construcción del edificio actual

El incendio del 31 de enero de 1994, que destruyó la sala y el escenario, causó un impacto emocional extraordinario en la sociedad catalana y replanteó de modo radical la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir, mejorar y ampliar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994), y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu hizo la cesión de la propiedad al Consorci del Gran Teatre del Liceu, integrado exclusivamente por las administraciones públicas  (cesión ratificada en 1997).
A partir del preexistente proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (de 1986, al que se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se realizó la reconstrucción, y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió — abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.

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