Doña Francisquita

Argumento

La acción se sitúa en el Madrid romántico de mediados del siglo XIX, durante el carnaval.

 

Acto primero

En una pequeña plaza donde hay una iglesia, se va a celebrar una boda a la que asisten Fernando y su amigo Cardona. Allí coinciden con Aurora «la Beltrana», una tonadillera del Teatro de la Cruz, y su amiga Irene. Fernando siente por Aurora una gran pasión que ella siempre responde con un frío desdén. Todo esto lo contempla Francisquita, la cual quiere en secreto a Fernando pero no sabe cómo declararse. A su casa viene a verla el padre de Fernando, Don Matías, y levanta las sospechas de querer pedir la mano a Doña Francisca, la madre de Francisquita. Al final se descubre que el objeto de su visita es el de pedir la mano a Francisquita. Ante esto, ella decide urdir un plan para poder conseguir el amor de Fernando. Cardona se percata de las buenas intenciones de Francisquita y decide ayudar, tratando de hacerle ver a Fernando el amor de ella. Cuando éste se entera de que su padre ha pedido la mano de Francisquita, queda sorprendido por tal petición y trata de averiguar las intenciones de ella.

 

Acto segundo

Se celebra un baile en un merendero, cerca de la pradera del canal, donde se congregan numerosos disfrazados, amigos, comparsas y Aurora con su corte de admiradores. Fernando asiste al baile, buscando un momento para hablar con Francisquita. Cuando lo consigue, le trata de sonsacar el porqué de su decisión, pero ella solo le responde que lo único que le puede decir es el consuelo que le puede ofrecer al convertirse en su madre. Por otro lado, Aurora trata de conquistar de nuevo a Fernando, pero este le demuestra su desdén. Más tarde se acerca a Don Matías para presentar sus respetos a la futura familia y aprovecha para hacer una discreta declaración a Francisquita. Llega la cofradía de la bulla y se celebra un baile, ocasión que aprovecha Aurora para lanzar un reto, que consiste que el que venza a Lorenzo, su amante, ganará su mano en el baile. Con ello trata de involucrar a Fernando, pero al final se presenta Don Matías, ganando el premio y bailando con Aurora, mientras Fernando baila con Francisquita.

 

Acto tercero

Cuadro primero

En una pequeña calle se oyen los rumores de los bailes de carnaval. Francisquita comenta con Don Matías la petición de Fernando de ir al baile de cuchilleros, por lo que al final Don Matías decide no ir. Cardona comenta con Aurora la asistencia de Fernando al baile de cuchilleros, con Francisquita, lo que desemboca en un ataque de celos hablando con su amante Lorenzo y comentándole todo, lo que hace que vaya a casa de Don Matías y desafíe a Fernando a un duelo en el baile, al que al final, Don Matías decide ir.

Cuadro segundo

En el patio de cuchilleros, se desarrolla el baile con gran animación. Aurora decide explicarlo todo, pero Cardona le corta el paso y comenta con Lorenzo sobre el amor que siente Fernando por Francisquita. Llega Don Matías en busca de su hijo y Lorenzo le revela toda la verdad. Al ver llegar a Francisquita de la mano de Fernando, estalla en un ataque de indignación y pide explicaciones. Ambos le cuentan humildemente todo, pidiendo disculpas. Al final Don Matías recapacita y rompe su compromiso, e insta a todos a brindar por la felicidad de la futura pareja, la cual llenará de dichas su casa.

Programa y reparto

FICHA ARTÍSTICA


CONDUCTOR: Oliver Díaz
DIRECTOR DE ESCENA: Lluís Pasqual
COREOGRAFÍA: Nuria Castejón
DISEÑO DEL ESTUCHE Y DEL VESTUARIO: Alejandro Andújar
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Pascal Merat
COPRODUCCIÓN: Gran Teatre del Liceu y Teatro de la Zarzuela (Madrid)
ORQUESTA SINFÓNICA Y CORO DEL LICEO DE ÓPERA DE BARCELONA
DIRECTOR DEL CORO
Conxita García

 

REPARTO


Francisquita: María José Moreno - 10,12,16 de noviembre
Elena Sancho Pereg - 11,15,17 de noviembre
Aurora "la Beltrana": Ana Ibarra
Doña Francisca: María José Suárez
Fernando: Celso Albelo - 10, 12, 15, 17 de noviembre
Airam Hernández - 11,16 de noviembre
Don Matías: Carlos Chausson
Cardona: Alejandro del Cerro
Lorenzo Pérez: Isaac Galán
Actor: Gonzalo de Castro

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Gran Teatre del Liceu

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. Es uno de los símbolos de la ciudad.

Actualmente es un teatro de titularidad pública (Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que incorpora, además de las citadas instituciones, el Consejo de Mecenazgo y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu.

Los orígenes. Del 1837 al 1847

El Liceu tiene su origen en la Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional, organización de ciudadanos armados de la época de signo liberal, bajo la iniciativa de Manuel Gibert.
La necesidad de crear un conservatorio de música en una Barcelona en plena expansión económica y demográfica pronto propició (1838) su conversión en el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, que añadía al cultivo del teatro el del canto y la música a la italiana.
 

El edificio de la Rambla

El éxito del Liceo Filarmónico, junto con la voluntad de un grupo de destacados miembros de la burguesía barcelonesa dirigido por Joaquim de Gispert i d’Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio, en el solar del antiguo Convento de los trinitarios de la Rambla.
El primer edificio, inaugurado solemnemente el 4 de abril de 1847, fue construido según los planos del arquitecto Miquel Garriga i Roca, pronto ayudado por Josep Oriol Mestres. El proyecto se financió mediante acciones mercantiles —que comportaban la propiedad privada de buena parte de los palcos y las butacas del futuro teatro— que dieron lugar a la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, llamada «Sociedad de Propietarios», la cual, desde 1855, se convirtió en responsable única del Gran Teatre del Liceu al separarse jurídicamente del Conservatorio del Liceu.
La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos, que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones, recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad.
Esta situación perduró hasta 1980.
 

La creación del Consorcio

El régimen económico que regía el Liceu se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX. En 1980, el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de desaparición de una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, crea, junto con el Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían posteriormente la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986), el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
 

El incendio de 1994 y la construcción del edificio actual

El incendio del 31 de enero de 1994, que destruyó la sala y el escenario, causó un impacto emocional extraordinario en la sociedad catalana y replanteó de modo radical la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir, mejorar y ampliar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994), y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu hizo la cesión de la propiedad al Consorci del Gran Teatre del Liceu, integrado exclusivamente por las administraciones públicas  (cesión ratificada en 1997).
A partir del preexistente proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (de 1986, al que se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se realizó la reconstrucción, y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió — abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.

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